"Murió dulcemente. (...) No necesito describir los sentimientos de aquellos cuyos lazos se ven rotos por el más irreparable de los males, el vacío que inunda el alma y la desesperación que embarga el rostro. Pasa tanto tiempo antes de que uno pueda persuadir de aquel a quien veíamos con frecuencia, (...) ya no está con nosotros; que se ha extinguido la viveza de sus ojos y que su voz familiar se ha apagado para sempre. Éstos son los pensamientos de los primeros días. Pero la amargura del dolor no comienza hasta que el transcurso del tiempo demuestra la realidad de la pérdida. (...) Con el tiempo llega el momento en el que el sufrimiento es más una costumbre que una necesidad y, aunque parezca un sacrilegio, ya no se reprime la sonrisa que asoma a los labios."
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| "No hay tan doloroso para la mente humana como un cambio brusco profundo." |
Fácil de decir, ¿verdad? Pero se vuelve completamente diferente cuando te toca vivirlo. Esta es la primera vez que escribo directamente dirigiéndome a los lectores curiosos que puedan molestarse en entrar en mi blog.
Escribo esto por desahogo y quizás para intentar expresar lo que me da vueltas en la cabeza constantemente y así buscar el amago de entenderme por parte alguien.
Pues sí, parece mentira que haya que darse cuenta de las cosas con estos acontecimientos... Del tiempo perdido o desaprovechado...porque cuando te despides de alguien ni se te ocurre pensar en que pueda ser la última vez que le ves.
Y después es demasiado tarde.
Pensé miles de veces en escribir algo acerca de esto y hoy no se por qué me he decidido a hacerlo y creo que aquí es el lugar más adecuado puesto que es más personal y más mío que cualquier otro lugar y, si no, pues por el simple motivo porque me apetece.
Muchas veces a lo largo de estas semanas me he sentido y siento ridícula y mal conmigo misma riendo y sonriendo sin ganas para que no anden preguntando el motivo que es obvio. Pero claro, la gente lo dice fácilmente y después piensan que porque haya pasado algún escaso tiempo ya no tiene porque doler...Y sobretodo cuando servidora se engaña a sí misma y no quiere creerse lo ocurrido aún cuando lo ha visto con sus propios ojos... así soy, que le voy a hacer, la realidad no me gusta, prefiero ignorarla pese a saberla. Hasta que, cuando estoy completamente sola, la realidad vuelve a mi mente y me come por dentro recordando momentos, buenos y malos, miradas, caras, sonrisas, voces, gestos... Soñando con que nada en realidad ha cambiado y era una terrible pesadilla; además de otros temas ocurridos, de los cuales, al que ahora me refiero, es el más reciente.
Será el karma...
"Una persona no muere cuando deja de respirar sino cuando deja de ser recordado". Y yo no le olvido, cada noche y muchas otras veces le recuerdo y pienso en cada momento a su lado. En detalles bonitos, en las típicas riñas por meterse conmigo: "Pero que tes no labio rapaza, quita eso!", "Hai que comer de todo rapariga!", "Compreiche a empanada de bonito e o pan que dixeches que che gustou o outro día", "Vai axudar á abuela anda", "Hai que compangar! ou faiche cóxegas?; en su forma de andar, de reirse, de bostezar, sus diferentes expresiones, el tiempo del verano en que viví con él, en su horripilante y grimosa tos, en su forma de conducir, de meterse en una partida de cartas y obligar a una persona a jugar como él decía, en su manera de....dormir... (lo cual fue como le vi por última vez...), su forma de llamar a alguien, el modo en que respiraba, pausada y pesadamente, sofocándose...
El otro día, hace unas semanas, cuando volvimos al pueblo casi toda la familia porque había una misa especialmente para él, a la cual no asistí y esperé fuera, hubo un detalle que me enfadó con algunos de los allí presentes y me tentó a levantarme de la mesa en la que comían, (digo comían porque yo apenas comí, ya voy con eso luego) e irme, pero por educación y dadas las circunstancias me tuve que aguantar...
Resulta que, como ya sabrán quienes me conocen lo suficiente, no como carne sin ser el típico embutido de chorizo, jamón serrano y tal porque me da arcadas y no me gusta. Todos ellos son muy carnívoros y claro, había pollo para comer (de quien sé que es su comida favorita...Le hubiese cambiado el sitio con gusto) y la empanada también era de carne. Conclusión, lo único que comí fue pan (al menos si habían traído el que me encanta, y gustó a todos también...si es que la que sabe, sabe) y no había desayunado tampoco, vamos, que estaba yo con un hambre criminal y mi padre se olvidó de mi ensaladilla rusa del Coren (lo único que como de ese lugar, vaya) y empezaron a hacer una serie de comentarios que no me eran agradables y que nunca se cansan de repetir, los cuales no estaba por la labor de soportar pero mi primo me dijo que me contuviera y pasase de lo que dijeran y le acabé haciendo caso.
Se sirvieron los postres, (que algo si comí) y luego mi padre me dice que se había olvidado completamente de mí, que él qué sabía (claaaro solamente soy su hija con la que convive todos los días y claro, jamás se dio de cuenta de lo que no como, en fin) a lo cual le respondí bordemente un "no, si ya me di de cuenta" y me fuí. Y claro, una circunstancia como otra cualquiera hasta que me vino él a la cabeza y cuando el año pasado estabamos viviendo allí en verano. Y es que, pese a su mala memoria, siempre se acordaba, cuando habían preparado algo que yo no comería, de comprarme la empanada de bonito o alguna otra cosa que sabía que sí comía. Y siempre se acordaba de comprar lo que había para mí en la lista de la compra y se le olvidaban otras para la casa o que mi abuela le había escrito en la nota que siempre llevaba.
El volver a la realidad viendo su ausencia y recordando que era el único que no se olvidaba de mi, me llevó a otros pensamientos de los cuales quedé absorvida y me pusieron realmente mal.
("Si él siguiese aquí, se habría acordado...")
Estoy deseando ir a visitarle, y cuando en verano vuelva allí, iré todos los días a contarle muchas cosas y a hablarle como nunca lo he hecho.
Me duele fingir estar bien y me cuesta disimularlo, esto no quiere decir que esté a lo deprimida total constantemente, simplemente me quedo en mi mente bastantes veces. Las pocas veces en que realmente me rio de verdad me da la sensación de no haberme reído así por mucho tiempo y me satisface en cierta medida, me alivia. Pero cuando recuerdo estas cosas, veo su coche en el garaje, entro en las habitaciones en la casa del pueblo y veo la que era la suya o veo la foto que hay en el que antes era el salón es lógico que no esté bien. Aún asi me hago la fuerte, como con todo.
Si me preguntan cómo estoy, contesto un bien por costumbre, más que nada... Pero como dirían las Nancys Rubias : "Si te preguntan como estás, ni bien, ni mal".
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| Pues tú verás si te funciona sobrevivir inventándote normalidad que soluciona cualquier contrariedad. |
La próxima vez que te visite, no iré con lágrimas en los ojos como la otra vez, si no que te saludaré con una dulce sonrisa en la que sepas que, por lo menos yo, no te olvido. Y cuando pase por donde tu habitación, ahora vacía, no pondré una expresión triste en mi cara. Estoy segura de que es lo que querrías, abuelo.